Me leo y re-leo,
Como quien busca algo viejo perdido en el baúl de madera, así de pronto en las noches antes de dormir busco sentires, a veces, también, busco gente, busco y rebusco en vez de teclear y darle send, o escribir y pegar un sello postal… me leo y me re-leo sorprendiéndome de la que era cuando escribí tal o cual, llenándome de sonrisas y lágrimas que ya no son mías aunque yo misma me las cuente de nuevo… nada existe y al mismo tiempo todo, al mismo tiempo todo… es nada.
Si pudiera preguntarle al oráculo algo, todas las dudas que tendría que responder girarían en torno a las distancias, distancias que yo provoqué, distancias que no, distancias de geografía, de corazón, distancias silenciosas y escandalosas, distancias por resignación, por salúd, distancias logradas al fin, distancias indeseadas, que me dan rabia… distancias dolorosas… probablemente respondería que todo lo que está unido ha de separarse… mi pregunta entonces sería si, en consecuencia ¿todo lo que está separado tenderá después a unirse?
Porque hay distancias que se nombran, distancias de “te extraño” pero hay otras en donde eso solo se piensa, porque al parecer nombrarlo contraproduce, hay otras de intriga, en donde el silencio es tan escandaloso que de pronto no deja dormir; en cambio existen las distancias de olvido, y meses después uno recuerda la distancia y ella en si misma no produce nada, es el olvido el que produce un poquito de resaca moral. Está la distancia propia, la de si, que es la más peligrosa, la que más cara cobra, la más silenciosa y la que siempre acecha, a la que cada vez le temo menos. Hay otra que también es peligrosa y es la que se cree, esa distancia que no es pero parece, la que genera reproche por falta de palabras, esa pasa cuando dos corazones pierden sincronía, cuando el cable se pierde y no hay wi-fi, cuando una de las dos personas afirma “ya le vale” pero no es así…
Debe haber más (ojalá no) se que las de arriba todas las he vivido, muchas las vivo al mismo tiempo con distintas personas, y en distintos sentidos, al final, creo que si las registro es porque son pedazos de mi corazón que resiento perdidos, si no -después de todo- si no, no entraría a buscar en letras olvidadas lo que ya no es.
Ojalá fuera más fácil eso que dice Sabina de Comala, donde comprendió que al lugar donde ha sido feliz no debiera tratar de volver.
Mi nostalgia esta noche tiene tínte de comedia ligera.
De todos modos… te extraño, sí a ti, que capaz ni leerás esto ya.
V.