Sin duda hay días más fáciles que este, hay mejores párrafos, hay días que la fiesta no es solo por fuera… como la de esta noche.
hay días que acarician, este no regaló siquiera una mirada compasiva, cero energía, cero atardecer, cielo nublado sin lluvia, anhelo sin esperanza, sed sin agua, noche sin estrellas.
sin
sen
tido.
Días como este le dan explicación detallada a mis actividades que pretenden relevancia, esas que no se centran en mi, hace años me enseñaron que el sueño, en estos casos, es el mejor aliado parar el necio parloteo molesto de mi mente, abandonarme al afortunado colchón haciendo de cuenta que todo termina cuando cierro los ojos, que con la obscuridad de mi mirada viene la ausencia de todo afuera… y de todo adentro, hasta la tristeza, esa que ya está añejada y obscura, pierde lugar gracias a la gravedad del cuerpo en posición horizontal.
Todo eso me recuerda mis “avances” (?) no añoro más la cama grande ni el abrazo a mi espalda, no sueño más con el segundo cepillo dental en mi baño, mis manos ya casi no lloran… no me duele el silencio… no se bien qué me sigue doliendo, que provoca estos días como hoy, que me cuestan, que sonreír se vuelve cuestión de fuerza de voluntad, que no fumar es verdadero mérito… debe ser mi temperamento, debe ser ese algo que desde adolescente se que vive en mi, esa inconformidad que no ha cambiado ni un ápice en varios lustros.
Me voy a dormir.
V.