Se ajustaba la chaqueta, abrochados los primeros dos botones, cerraba el pecho juntaba los hombros estiraba la espalda se tapaba del frío.
Encendía su canción interna su blues su bossa y arrancaba la caminata, cielo gris, calle de subida, silenciosa desierta, manos vacías en bolsillos helados. Cerró los ojos y sintió su abrazo, el helado brazo izquierdo lo arropaba por arriba de sus hombros, el abrazo de la visita indeseada, de la que prepara, de la que nadie invita.
Hizo como que no sentía, pensó en el resto que tomaba manos cálidas y trató de mitigar la envidia, el celo, el vacío exhaló.
Se miraban en el piso cuatro huellas al mismísimo y perfecto ritmo, se miraba solo a él, ser distraído subiendo por la calle sin autos, mirando un poco el suelo un poco el horizonte vacío un poco el corazón cansado un poco la rabia encendida y disimulada.
V.