Hay días como hoy, que prefiero dejar fluir las lágrimas.
Hay días, como hoy, con cielo azul y pocas nubes pero hermosas, en los que prefiero solo sentarme a solas con los pies descalzos y sentir la brisa, el fluir de mis pensamientos y sentimientos.
Hay días, que recuerdo que siento profundamente, que me quito el sombrero de fuerte y me dejó gotear, me vuelvo agua de arollo discreto.
Hay días que dejo simplemente que las cosas se agolpen en mi garganta y me hagan guardar silencio por fuera, e inhalo mi propia paz; bajo la mochila de la espalda para sentarme a mirar el paisaje, para dejar que me afecte, en todos aspectos.
Hoy, o más bien, anoche, encontré de nuevo mi lado más delgado, más frágil y craquelado, atravezó mi corazón, lo astilló y dejó doliente.
y se que me siento y, a fuerza de entrar y salir de mi, encuentro el punto,
Se, que cerrando los ojos y mirando mi mente podré salir y encontrar de nuevo los rayos cálidos del sol.
Pero también soy esto, también reconozco que he de vivir estos momentos de solo querer soledad o abrazos.
Ser montaña… tal vez no excluya ser árbol o ave o arrollo o ardilla o nubes… o cielo inmenso.
V.
ཆོས་ཉིད་མཚོ་མོ་
deceroacien
25 noviembre 2010 at 15:25
Hoy creo que es un día hermoso para que tu corazón y tu mente adivinen ese lazo que a través de esa tu montaña, liga tu hermoso paisaje con el cielo, las nubes, el árbol, la ardilla, la tierra… un buen día para encontrarte, para respirar tu paz.
Saludos!
Javiero
vanessa
25 noviembre 2010 at 15:30
qué bueno saber de ti niño…
te mando un fuerte abrazo.